PUBLICACIONES SOBRE ARTE Y SOCIEDAD. ARTÍCULO Nº7

Solía trabajar en una galería de la ciudad como asistente, vendiendo obras de otros artistas, cuando me propusieron llevar allí mis dibujos. Esta invitación me producía una mezcla de vergüenza, miedo y reparo. Cuando uno empieza a exponer(se) hace falta una buena dosis de autoestima y confianza. Este no era mi caso y aun así acepté. 

Los cuadros se colocaron encima del mostrador. Casi inmediatamente alguien se fijó en uno de ellos. Las manos me empezaron a sudar a mares. Me escapé al otro lado de la galería cuando mi jefe comenzó a contarle a la clienta que ese cuadrito era de una joven almeriense que trabajaba con la temática del paisaje desde la abstracción, etc. Me acerqué a él y le susurré: “Emilio, no se te ocurra decirle a la señora que es mío”. 

La mujer empezó a hablar lo que le sugería aquella imagen sin saber que quién la había creado -osea, yo misma- estaba ahí escuchando sus cumplidos.  A veces cuando te dedicas a la creación y recibes halagos no se sabe muy bien si estos nacen desde el aprecio verdadero a la obra o desde el cariño hacia quien la crea. En este caso, no había duda de que aquellas palabras eran ciertas. 

El cuadro se vendió. ¿De verdad que hay gente en esta ciudad que compra arte? No podía creérmelo. 

Así, comenzó a venderse cada obra que llevaba a la galería. Sin que los clientes supieran mi identidad yo me fui haciendo de una autoestima cada vez más valiosa.Todo comenzó a moverse de forma casi mágica para que decidiera emprender este camino: apareció un nuevo local para montar un taller colectivo, me proponían exposiciones y talleres, las galerías empezaban a acoger mi obra en distintas ciudades. Y seguía vendiendo. 

Hace un tiempo dejé el trabajo como asistente en la galería. Decidí dedicarme a la creación plástica por entero. Si me hubieran dicho cuando estaba en la facultad de bellas artes que iba a tomar una decisión así, me habría parecido increíble. 

Sin embargo, no era tan sorprendente que prosperara en este oficio: llevo dibujando desde que era niña. Pero la mayoría de nosotros hemos crecido bajo el yugo de conseguir ese “trabajo serio” que nos dignifique. 

Hoy pago techo, facturas e impuestos gracias a la pintura. He de decir que sigo celebrándolo todos los días con asombro. 

Si te estás planteando apostar por un oficio creativo, puede que tan solo mencionar a alguien la idea de dedicarte al arte te produzca una curiosa mezcla de vergüenza, miedo y reparo. Pero resulta que trabajar en lo que te apasiona después de todo, no es una elección tan inverosímil, ni tan absurda. 

PUBLICACIONES SOBRE ARTE Y SOCIEDAD. ARTÍCULO Nº 6

Hay un lugar destinado a los niños, pero donde algunos adultos llegamos a conmovernos hasta llorar o reír a carcajadas; donde podemos quedarnos sin necesidad de encontrar una razón pragmática, solo por el mero hecho de estar presentes. Allí la imaginación se dispara, nuestra visión se agudiza y abrimos la mirada al encuentro fabuloso de los pequeños detalles de la vida; la cotidianidad se vuelve una invitación para reflexionar sobre temáticas grandilocuentes o para divertirse con soberanas tonterías. Este territorio desconocido para muchos es el mundo del álbum infantil ilustrado. 

Suelen ser libros de cubierta rígida y cuentan con alrededor de 32 páginas en las que existe una relación simbiótica entre palabra e imagen. De este modo el texto no se puede descifrar sin la presencia de la ilustración y viceversa.

Los escritores e ilustradores que trabajan en este género literario cuentan con un dominio maravilloso del arte de decir mucho con muy poco. Nada tienen que envidiar a los mejores literatos o pintores de renombre. Son artistas en el más profundo sentido de esta palabra y sin embargo, existe cierta creencia generalizada de que la literatura para niños no tiene el mismo valor que aquella destinada a los adultos.  

En mi caso algunos de estos libros han llegado a sobrecogerme del mismo modo en que pudiera hacerlo una obra de Cortázar o una tela gigante de Tápies. 

El mundo del álbum ilustrado es un lugar subrepticio y seguramente infravalorado. Al igual que esta ciudad nuestra que parece ajena a la escena cultural de vanguardia de la región y, a pesar de ello, cuenta con una editorial joven que ya ha sido premiada en una de las ferias internacionales más importantes de este género. 

No somos pocos los que, desde hace más de un año, nos encontramos en el local de una asociación del centro de Almería para hablar sobre este tipo de libros: ilustradores, escritores, docentes, narradores o editores (que publican tanto dentro como fuera de nuestras fronteras) acudimos a esta cita ineludible organizada por el colectivo Espacio Campingás. 

Resulta que en territorios áridos como estos también hay cabida para el talento creativo más extraordinario. Si bien es necesario poner en valor la necesidad de seguir plantando semillas en el desierto. Lo tenemos más complicado pero ya hay muchos que se abren paso. ¿Un ejemplo? El álbum “Méliès” de la editorial Libre Albedrío. 

PUBLICACIONES SOBRE ARTE Y SOCIEDAD. ARTÍCULO Nº5

Al poco de cumplir 18 años me inscribí en la facultad de bellas artes. En una de las primeras clases, nos plantearon una pregunta muy sencilla: “¿Qué es para ti la escultura?”. Casi todos contestamos algo así: “La representación de objetos mediante la talla o el modelado con materiales como la piedra, el metal o la madera”. La respuesta de nuestro profesor fue muy distinta: “La escultura también puede ser el espacio entre tu mirada y la mía”. 

Casi recién salida del nido, yo no podía creerme del todo semejante afirmación. 

Con el tiempo descubrí que esta y otras expresiones artísticas que se desprenden de ella tienen una abrumadora gama de posibilidades. Sin embargo, han sido supeditados a la hegemonía de la pintura como el arte por antonomasia. 

Una vez alguien definió la escultura también como “Aquello con lo que te tropiezas en un museo, cuando te alejas de un cuadro para contemplarlo con distancia”. 

Y eso por no hablar de las -injustamente denominadas- artes menores, como es el caso de la cerámica, uno de los campos creativos más complejos que existen. 

Se trata de un tipo de arte mágico, casi sagrado; un proceso alquímico en el cual el artista debe ser conocedor no solo de las formas y los colores sino también de las tierras y sus durezas, de la composición química de los esmaltes, de las temperaturas óptimas para la quema, etc. Debe, además, dominar hasta el más mínimo detalle durante la mayor parte del proceso pero en el último instante, cederá el control a los elementos naturales que intervienen en la cocción. Es por ello un procedimiento realmente complejo. Si el oxígeno entra en el horno un esmalte puede cambiar su color rojo carmín al verde oscuro. Así es el fuego quien tiene siempre la última palabra. 

La búsqueda de la creación artística en el campo de la tridimensionalidad nos ha dejado formas de expresión tan potentes como el happening, las instalaciones, el videoarte, las intervenciones en el espacio público… Si todavía no has escuchado hablar de estos términos tienes que saber que hay mucho que te estás perdiendo. 

Y es que es muy cierto que la escultura puede ser el espacio entre tu mirada y la mía. Los espectadores de la performance de Marina Abramovic, que para entrar a un museo tuvieron que atravesar el espacio acotado por los dos cuerpos desnudos de esta artista y su amante, entendieron bien esto de lo que te hablo.