Publicaciones sobre arte y sociedad: artículo nº 2

“¿Me podrías explicar cual es el significado de eso que estás pintando?”

Me habían invitado a hacer un mural en directo en un encuentro de mujeres emprendedoras en la provincia. Y allí estaba yo, brocha en mano, manchando una tela enorme mientras un montón de gente paseaba por el pabellón y miraba con más o menos interés lo que hacía.

Alguien me tocó en el hombro. Yo volví la vista hacia atrás. Un hombre desconocido para mí se sostenía el desconcierto de su cara con la mano. Y en tono amigable, me dijo que no entendía en absoluto lo que estaba haciendo.

Es curioso: si en lugar de un lienzo, hubiera estado frente a una pizarra y no pintando, si no escribiendo una fórmula matemática, ese hombre nunca me habría lanzado semejante pregunta. 

En ambos casos, hay un lenguaje de símbolos y caracteres que son incomprensibles para alguien que nunca haya investigado en estos campos (la pintura o la ciencia); en ambos casos se requiere de cierto esfuerzo, formación o sensibilidad para ser capaz de desenvolverse entre estos signos y descifrarlos. 

Sin embargo, hay mucha gente que careciendo de la menor noción de cultural visual,  se aventura a ex(im)poner su criterio, considerándolo tan válido como cualquier otro. 

Que el arte es subjetivo es una falacia bien extendida: hay inclinaciones, tendencias, gustos más o menos refinados, pero todos ellos han de moverse entre unos valores que son puramente objetivos. Hay cuestiones determinantes con respecto a la composición, el gesto, el equilibrio, el peso visual, el trazo…

En arte no todo vale.

Y es cierto que no podemos referirnos a una pintura como si fuera un mero ideograma. Como diría un antiguo profesor de mi facultad, una obra es casi como una presencia de la que emanan no sólo numerosos significados, si no también muy diversas sensaciones.

Hay personas que poseen una sensibilidad genuina para percibir esas presencias. Pero la mayoría de los que compartimos la pasión por el arte hemos entrenado la mirada a fuerza de contemplar muchas imágenes, asistir a exposiciones, interesarnos por la pretensión de los artistas, etc.

“Mire después de cinco años de carrera universitaria, dos en la escuela de arte, tres trabajando en una galería y otros tantos dedicándome a este oficio, sigo encontrándome con obras que ni yo misma entiendo. Pero hay algunas cosas que podría contarle. Eso sí, tendrá usted que sentarse” le respondí. 

https://www.diariodealmeria.es/opinion/articulos/arte-vale_0_1462053881.html

#mariamorenoarte #semillaseneldesierto 

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