El blanco, el viento y el vacío. La obra de María José Moreno en IAJ, Almería 2018

Artículo escrito por Maribel Úbeda 
Aquí tienes el enlace al: artículo original 

En la Sala de exposiciones del  Instituto Andaluz de La Juventud de Almería (C/ General Tamayo, 23. Bajo) tiene lugar una aventura emocional y visual…que recomiendo, vivamente, no dejéis pasar…

“El blanco, el viento y el vacío” muestra la reciente obra de María José Moreno (o La Marimoreno, como también firma la autora), con obras cuya base es la pintura, el dibujo y la ilustración (acompañados de instalación, vídeo y poemas…) concretados en 20 abstractos y 16 ilustraciones sobre diversos soportes y distintos formatos, todo trabajado en técnicas mixtas, pintura, grafito, acrílicos y ceras, con las que experimenta en la mayoría de las ocasiones, añadiendo o quitando, raspando, esgrafiando, y trabajando en capas donde va imprimando diversos estratos o registros de pintura blanca fundamentalmente…, aunque…estos blancos, con los que ella juega, y donde busca y busca (amante de la teoría del blanco, los blancos…) van atenuándose a lo largo de su narrativa visual en este caso…como iré explicando a lo largo de este post.

El título, pues, nos da pistas de lo que quiere contarnos, y nos señala los tres elementos principales de su exposición, el color Blanco, como nexo total a nivel pictórico o plástico; el Viento, como vínculo a nivel profundo, de la idea y los sentimientos que provocan en la artista este fenómeno en Almería; y el Vacío, que da unidad al conjunto global, y paradójicamente…, como sentimiento de lo encontrado en el desierto almeriense también…, como elemento y protagonista de la experiencia vital que la ha llevado a estas obras…

… Como veis, hay que ir desgranando las también distintas capas que coexisten en esta puesta en escena…, todo en esta exposición, desde sus ideas primigenias (como textos en los que se basa, o los sentimientos y situaciones vivenciales de la artista que dieron origen a su necesidad de expresión plástica) hasta la forma en la que está colocada la obra y el total de la exposición.

Desde el primer momento que comenzamos a entrar en la sala, ser nos prepara para un rico panorama visual, incluyendo el pequeño audiovisual en la antesala, y ya van dando ganas de quedarse allá abajo (la sala está en sótano, lo que ayuda al montaje de la expo, pues desde los primero escalones de descenso vas encontrando detalles de lo que se presentará después y no desvelaré aquí)paradesmenuzar lo que nos susurra la artista…como hizo la intérprete Paula Palomo Carmona del cuento del marinero, y luego, al oído de muchos de quienes fuimos a la inauguración.

Y así es, esos susurros, nos van guiando por un viaje lleno de caminos que se bifurcan en distintas historias, desde un pequeño cuento en capítulos que se va desentramando hasta su desenlace, a su vez con distintos estratos y varias lecturas, sentidos u orientaciones (según sopla el viento…).

Para escribir como se debe, de una exposición, siempre hay que volver al lugar de los hechos…y gracias a ello he podido hablar in situ con ella, con la Artista (con mayúsculas, porque así estamos viendo madurar a María José, al menos durante el año que la conozco…) y charlar tranquilas…, y ella me va desvelando parte de lo que aflora, y no siempre se ve del todo… Pero mejor, porque va bien dejar que quien explora una exposición disfrute de su propia mirada en un principio…

Todo empieza desde la pared derecha de la sala, pero leyendo,primero, el cuaderno/catálogo de mano, el cuento donde comienza nuestro viaje y aventura, con esta narración de la propia María José:

Decía que tenía los ojos azules de tanto mirar al mar.
Había aprendido a protegerse de la tierra que duele
y de las palabras que cortan, enhebrando el viento
entre las velas de su barco; orientándose con las gaviotas
y con las estrellas.
Sol de invierno, nido de carne, alegría del juego en el agua
El mar era como una enorme mano y él solía esconderse en
el cuenco de su palma.
Hasta que de repente, la misma brisa que le empujaba a navegar
le hizo perderse en el desierto.
No sabía cómo había llegado a ese lugar.
Allí solo había blanco, viento y vacío.
Caminó durante días por entre aquel paisaje pardo y desnudo.
Los labios secos, los pasos cansados, la piel ardiendo.
Y siguió caminando.( **)
(…)

…A lo largo de este hilo expositivo, sentimos que todo fluye y va cambiando levemente , todo va in crescendo moderato (y cantábile), evoluciona conforme contemplamos las obras que están posicionadas de forma que se aprecie una gradación, de más “sencillez” en las técnicas y procesos artísticos a más densidad, y de más sencillez en cuanto a la comunicación verbal, a más complejidad , porque el cuerpo de lo escrito en la selección de textos se haya en el tramo final de la lectura de la exposición. Así pues, al comienzo apreciamos gran riqueza o capas de acción procesual en técnicas, donde los blancos son los protagonistas,…y donde laabstracción nos llena y guía, con algún pequeño y casi invisible elemento figurativo y grafías; aquí hay más imagen que lectura,… más preguntas que respuestas… Y conforme avanzamos por la sala, en su sentido lineal, encontramos más lecturas de textos, y obras más complejas anivel narrativo, más figuración (en ilustración) y menos blanco…, hacia el Color, pero un color sin estridencias…de gamas pastel, rosáceos y malvas corales y azules marinos…

El detalle, el trabajo, la gran riqueza de Texturas (en mayúsculas, porque es así, debéis acercaros física y mentalmente a las obras para comprobarlo y disfrutarlo) que María José contiene y encierra en estas obras…es enorme…, una gozada para quienes disfrutamos de lo sutil y complejo a la vez, de los hallazgos, de descubrir aquí y allá una tonalidad, una pequeña pieza de collage, un color debajo del blanco, una frase que a primera vista no entendemos…

Encontramos un conjunto de obras genuino y bello en la primera ojeada a la sala…pero es un concentrado de ideas, historias, personaje(s) y temas… La capacidad estética, técnica y narrativa de esta joven artista nacida en Níjar, licenciada en BBAA por la Universidad de Granada y formada luego, entre otros lugares, en Génova…es profunda y crece a pasos agigantados. Y ahí está…tan serena, realizando su “faena” poco a poco, sin pausa, con corazón y mucho tesón, imaginación o pasión…pero también con precisión, y, también, con un alto grado de realismo (sobre el entorno circundante del mundo del arte) para compensar.

La obra de María José me sabe a odas, cuentos, mitos y lecturas de la infancia (no por ello poco profundas, sino llenas de imágenes, viajes y aventuras, como dije al comienzo)…se ancla y basa en la poesía, en textos de muy variada índole y estilo…, desde Unamuno o José Ángel Valente, al poeta y repentizador Alexis Días Pimienta o el autor de Moby Dick, H. Melville,…y además, …elemental!: sus propios escritos, poéticos y reflexivos…, escuchando y alzando su propia voz.

Del nihilismo o lo zen…, a lo concreto, lo táctil, los olores, el viento…., de lo elevado y sutil a la tierra que se mastica y vuelve a las manos…, María José se abre en canal para mostrarse, como ella misma comenta… Una persona sencilla (casi tímida en la distancia) que piensa y sueña en blancos, los blanco de la porcelana (uno de los orígenes de su búsqueda del Blanco), o los blancos de la cal, de los muros limpios pero gruesos de tanta capa y capa blanca con que las gentes del mediterráneo recubren sus casas y protegen su hogar.

(…)
Poner blanco, luego color.
Añadir blanco nuevamente.
Rayar ese color para volver a obtener el rastro de abajo.
Buscar la huella. Añadir el grafismo para hacer que algo se mueva.
Difuminar ese rastro, para no concederle demasiado protagonismo
Seguir hacia adelante.
Manchar, borrar, rayar, dibujar, pegar un papel sobre otro.
Perderse en las texturas.
Soltarse y disfrutar,
y de repente morirse del miedo y parar.
Sentirse satisfecha y frustrada.
Volver al principio. Cubrirlo todo con otra capa de pintura.
Ponerse frente al blanco una vez más
Y quedarse tan a gusto”
(…) texto de María José Moreno.

Aunque María José ahora hace todo lo contrario de la blanca cal, se expone, se descubre y se arroja a hablar de rupturas, de pérdidas, de sentimientos encontrados, del dolor de sentirse sola y a la deriva,…de vacíos, pero vacíos llenos, llenos de viento, agua, sal, y de los cientos de  variaciones del blanco que pueden darse hasta estallar en el color del fondo del mar…

Porque es una artista aguerrida, curtida y con buenas armas, herramientas y bases prácticas y teóricas, donde se reivindica dibujante e ilustradora a la par que pintora, volviendo, desde experiencias del campo de la gestión cultural, por ejemplo, al mundo del arte en su línea más activa como ella cuenta: “El dibujo es para mí el lenguaje más sincero con el que crear narraciones y contar secretos”.

Y para ir concluyendo este post…, y como se podría explicar si hiciéramos el tráiler de una película…:

Este deambular marinero es un cuento narrado para quien lo quiera escuchar, ver y sentir… Una experiencia introspectiva en forma de bitácora o cuaderno de capitán de navío que ahora emerge a la superficie para izarse en el exterior,…es la historia ilustrada de abstracción con matices figurativos, de blancos, vacíos y pigmentos que se mueven con el viento, de pequeños personajes etéreos y semitransparentes, que flotan y se agitan en la nada, en un vacío rico de nadas…, donde flotan, nadan…y nadan…; es la verdadera historia de una artista que surcó aguas amargas y profundas, se perdió y volvió a una tierra firme llena de sequedad, tierra y viento…, cálido y áspero a la vez…, pero… y sobre todo ahora, también es la historia de cómo supo arribar con la barca entera y más experta, para seguramente, dentro de algún tiempo…, quizás, volver a zarpar hacia otras costas, paisajes o lugares que habitan el alma humana…

“Tus figuras –tus palabras– han llegado finalmente y han traído consigo al color.

Espero, amiga, que se queden un rato más, y que nos vuelvan a llevar a sitios lejanos, no importa si áridos, acuáticos o tempestuosos, pero sitios que te vacíen por dentro, que te dejen ligera, para que el viento –o lo que venga– pueda empujarnos más fácilmente.”

Fragmento del texto en sala de Julia Martos para María José Moreno.

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